1982 – Décima Víctima – “Décima Víctima”

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Han tejido ideas que entrecruzan,
los proyectos que no alcanzarán.
Si su vida se basa en la desgracia,
el futuro es una maldición.

Vagarán con el dolor,
vagarán con el dolor.

Nunca antes en la música española se había plasmado el desasosiego vital con la crudeza y la densidad de las letras de Carlos Entrena. Su oscuridad, deudora del After-Punk, la onda siniestra del Manchester de 1979 con Joy Division, Bauhaus o Killing Joke, se trasladó a Madrid en 1981, con Décima Víctima como máximo exponente.

En 1981 se disolvía el otro grupo seminal por excelencia de La Movida (Junto a Kaka de Luxe), Ejecutivos Agresivos. Por aquel entonces, el grupo lo formaban, nada más y nada menos, Jaime Urrutia (Posteriormente en Gabinete Caligari), Ignacio Gasca Poch (Derribos Arias) y la personalidad que nos atañe, el vocalista Carlos Entrena. Esta efímera formación aun tuvo tiempo de firmar la canción del verano de 1980, la inolvidable Mari Pili. En dos años, Entrena pasaría de bailar una canción veraniega cual guiri en un guateque de Benidorm, a la más parsimoniosa quietud de los directos de Décima Víctima. Todo ello previa depuración de su juego vocal, como se puede observar en las maquetas de 1981.

Entrena encontró en los hermanos Lars y Per Mertanen sus perfectos compañeros de viaje. Hijos de un ex atleta sueco y preparador de deportistas, ambos venían de su primera experiencia musical en España, el fugaz grupo Cláusula Tenebrosa. Su sonido de guitarra y bajo, claramente influenciado por Bauhaus y sobre todo por PeterHook (Joy Division y New Order), dotaría a Décima Víctima de ese ritmo penetrante que inquietaría a todo amante del grupo de Ian Curtis y de la música oscura.

A1 La Voz Que Me Persigue
A2 Más Allá Del Silencio
A3 Inseguridad
A4 Escombros De Un Triunfo
A5 Otro Futuro
A6 Almas Perdidas
B1 Hácia La Luz
B2 Fe En Ti Mismo
B3 Detrás De La Mirada
B4 Desde El Acantilado
B5 Hasta El Límite
B6 Decisión

El single El Vacío fue su carta de presentación, que aborda temas como el sentido de la vida, la soledad y la depresión bajo. Pero no fue hasta su segundo trabajo publicado cuando alcanzan el reconocimiento que su música y sus letras rezumaban. Tan Lejos acabaría siendo el tema mas recordado de la discografía del grupo, pese a no ser incluido en ninguno de sus dos LP. La escueta introducción de guitarra acústica, da paso rápidamente al frenético bajo de Per Mertanen que conduce de manera frenética las melodías mas memorables de Décima Víctima. La nostalgia de una relación amorosa pasada y la lejanía serán una constante en su discografía.

El buen recibimiento de Tan Lejos permitió al grupo la grabación de su primer LP. 12 temas que convertirían a Décima Víctima en los Joy Division españoles, un grupo de culto que merece ser reivindicado por su inusual puesta en escena, la calidad de sus letras y el innegable talento musical de sus miembros. Atmósferas oscuras, ritmos densos, la perfecta conjunción de bajo y guitarra como si ambos fueran de la mano y la voz de Carlos Entrena envuelta en un segundo plano. Un estilo tenebroso que mas tarde se conocería como Post-Punk. 12 canciones que recorrerían temas como el vacío existencial, el pesimismo, la falta de oportunidades y el futuro incierto (La soberbia y actual Otro Futuro) o la debilidad del ser humano ante la toma de decisiones. Todo ello sin llegar a la angustia o la depresión. Acercándose mas a los ritmos de los primeros New Order (La luminosa Decisión, que anticipara el sonido posterior del grupo), que a la cadencia de Joy Division. Una propuesta sobria y elegante.

Propuesta que era llevada al extremo en los directos. En vivo, el lanzamiento del disco homónimo conllevaría la incorporación de José Brena (Batería) al grupo, liberando las tareas de Carlos Entrena con la caja de ritmos. La presentación del grupo, con apenas movimiento de los hermanos Mertanen y el hieratismo de un Carlos Entrena que recita más que canta su inquietante lírica. Su imagen poco o nada tenía que hacer en un entorno puramente comercial, y sus componentes tuvieron que buscarse la vida fuera de la música, lo que acabó con la trayectoria del grupo en 1984, mediante su segundo y último álbum (Un Hombre Solo). A pesar de todo, su legado perdura en el tiempo como uno de los mejores acontecimientos del Pop Nacional.

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[EP] 1985 – Bíceps – “Vampiresa”

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La sala se llenó
Por ver tu última actuación;
Es una historia más,
Tan sólo cambia el final
Te pierdes de verdad
y nadie te va a encontrar.
Muñeco de ficción,
Entraste en la oscuridad
Nadie te va encontrar,
En la oscuridad
Nadie te encontrará,
En penumbra,
Serás un mito más

En penumbra, en la más profunda oscuridad, se encontraba este mito del tecno-pop nacional. La era de internet nos ha permitido rescatar de las profundidades y encontrar esta joya oculta que pocos recordarán, a no ser que fueran aficionados ciclistas. ¿Y porqué aficionados ciclistas? Si Bíceps fueron algo conocidos, fue porque el single extraído del álbum, Muñeco de Ficción, se utilizó como sintonía de la Volta Ciclista a Catalunya ’85. Los 80 fueron una época en que los grandes nombres del tecnopop patrio se asociaron a eventos ciclísticos. Fue el caso de Azul y Negro con “Me Estoy Volviendo Loco” (Vuelta a España ’82) y “No Tengo Tiempo” (Vuelta a España ’83) o Tino Casal con “Pánico en el Edén” , hecho que proporcionó a estos temas un carácter perdurable.

Muñeco de Ficción, tenía, por tanto, todos los ingredientes para ser el referente del único trabajo de este dúo madrileño, el EP Vampiresa. Potencia, melodía y el bailable gancho de las típicas composiciones Italo-Disco. Letras poco complicadas y cierto espacio a la metafora, como es el caso del primer tema. Afilados sintetizadores, deliciosos teclados y una voz que recordaba al mencionado Tino Casal, recorren un trabajo que se esfuma rápido a través de sus 6 temas de los que destaca la adolescente El Lienzo. Todo ello envuelto de un sonido perfecto unido a una producción ejemplar a cargo de Miguel Angel Arenas (Quien posteriormente trabajaría con Alejandro Sanz)

A1 Muñeco De Ficción
A2 Vampiresa
A3 Oda A La Tierra
B1 Planta 20
B2 El Lienzo
B3 Entra Y Sale

La efímera carrera de Antonio García Cortés (Teclados) y José Luis Ortega (Voz) se acabó tras este álbum y sus 3 singles, donde, entre versiones extendidas e instrumentales, encontraremos un par de interesantes caras B. El Jugador y La Fiesta final aliviarán nuestras ganas de música adicional tras acabar su único álbum, pero nos dejarán la sensación de duda de cómo podría haber evolucionado el sonido de este grupo de haber continuado en el circuito musical.

Si por alguna de aquellas el lector es melómano, absténgase de buscar el vinilo de “Vampiresa”. Sus unidades en el mercado de segunda mano escasean y los precios son prohibitivos. Los singles están mas asequibles, pero la figura de grupo de culto y lo escaso de sus ediciones ha inflado su valor. Afortunadamente, gracias a la red y a generosos bloggeros, podemos escuchar toda su música, artwork incluido, como es el caso de esta web.


*Bonus – Entrevista a Bíceps en el programa La musica ligera en España de RNE de 1986. Gracias a Jerry Aguilar (Perú)

1982 – La Mode – “El Eterno Femenino”

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Tu piel se fundió con mi piel
y Bryan Ferry dijo ok,

Fernando Márquez “El Zurdo” siempre quiso ser Bryan Ferry. Temas como Stronger Through the Years o Avalon le hicieron cerrar el coto de su extenso e irregular comienzo musical con dos talentosos músicos como Mario Gil (Teclados) y Antonio Zancajo (Guitarra). Atrás queda su papel como integrante del grupo seminal de la Movida, Kaka de Luxe (1977), y su posterior ramificación, Paraíso (1980). Era el momento de sonar bien, de parecer un dandy, de que Bryan Ferry dijera ok.

1982. La Mode. Al margen del look del Zurdo, Los Roxy Music serían una influencia tal, que su nombre y su protagonista aparecerían en la que es la canción mas recordada del grupo, Aquella Canción de Roxy. Pero no solo de su estética vive el grupo. Antonio Zancajo, el músico mejor preparado del trío y al contrario que la mayoría de músicos de la Movida, era un enamorado de Dylan, del Rock de finales de los 70, de Robert Fripp y de Brian Eno y Phill Manzanera (Roxy Music). Junto al bagaje de Antonio y la inquietud tecnológica de Mario Gil, el Zurdo, lograría alinear una formación cuya riqueza musical estaba fuera de cualquier duda.

El Eterno Femenino es el elegante resultado de esta atípica mezcla. Un álbum redondo, conceptual, plagado de referencias cultas que funcionan como envoltorio pretencioso. El título del disco, sacado de “Fausto” de Goethe no es más que el caparazón de una colección de canciones sobre la mujer en las que sorprende cómo su música y su poesía son capaces de deshacer la ingenuidad de sus letras (Cita en Hawaii).

A1 Wild Puppets (We Love You So) 2:30
A2 Cita En Hawaii 3:19
A3 Aquella Canción De Roxy 5:43
A4 El Único Juego En La Ciudad 6:41

B1 Aquella Chica 4:03
B2 La Teoría De La Relatividad 4:28
B3 Las Chicas De La Inter 2:45
B4 Mi Dulce Geisha 3:42
B5 El Eterno Femenino 3:50

En lo musical, aparece la plasticidad tecnológica de Buggles y la dualidad bajo-sintetizador de OMD en Wild Puppets o el soberbio juego de melodías y la lírica de Aquella Canción de Roxy, el mejor tema del álbum. Una oda al libertinaje, propio de una sociedad con abruptos cambios sociales recién salida de una dictadura. Le siguen las refrescantes Aquella chicaLaChicas de la Inter, sonido que contrasta con las progresiones y el sinfonismo de El único Juego en la Ciudad y el frenesí y la variedad de registros de La teoría de la Relatividad. Sin embargo Mario Gil se guarda los mejores sintetizadores y las memorables melodías para el final, Mi dulce Geisha y el Eterno Femenino se convierten en el cierre perfecto a un trabajo plagado de inocente y a la vez sugerente poesía.

El Eterno Femenino, funcionará como registro de entrada del neonato en La Movida. Un disco maduro, con un sonido elegante al servicio de la ultima tecnología y una imagen glamourosa. Mucho estribillo pegadizo y avidez por quien haya disfrutado de la música de los 80 y su esencia Neo romántica (Ultravox). Eso sí, como buen álbum en su contexto, con su punto de pretenciosidad, pedantería y autocomplacencia.